SENTIRNOS BIEN, FELICES Y DICHOSOS

“Según tus deseos es la voluntad; según tu voluntad son tus obras; según tus obras es tu destino”.

 

  • Tratar de vivir más en el aquí y en el ahora. No divagar tanto entre el pasado que es memoria y el futuro que es imaginación y expectativas.
  • No querer controlar o ilusionarse con lo incontrolable. Todo es transitorio e impermanente. Respectar las leyes naturales del Universo.
  • No buscar la felicidad de forma compulsiva; y tratar de no depender tanto de los acontecimientos externos.
  • Vivir nuestros propios y genuinos deseos. No estar viviendo tanto en los deseos de los demás.
  • No responsabilizar a los demás de nuestra insatisfacción y desdicha por falsas expectativas de lo que nos gustaría y no fue. Utilizar la autoobservación, la autoindagación y el autoconocimiento.
  • Crear y fomentar la amistad a través de la sencillez, la lealtad, la humildad y la generosidad.
  • Saber soltar, ceder, tolerar y flexibilizar. El río sabiamente sigue su curso sin ofrecer resistencia. Respectar la ley natural de la relatividad.
  • Conciliar y manejarnos bien con la autoexigencia y autoculpa. No torturarnos.
  • Estar atento a lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos.
  • Fomentar la escucha atenta, la empatía hacia los demás. Hablar menos y escuchar más.
  • Sacar enseñanzas de cualquier situación adversa que se nos presente, tanto sin son gratas como ingratas. Al día le sigue la noche. A la tempestad le sigue la calma. Al nacimiento le sigue la muerte. La vida es la gran maestra. Respetar la ley del ritmo natural del Universo.
  • Comunicarnos de forma asertiva y saber transmitir nuestros deseos, opiniones, sentimientos y emociones sin perjudicar o herir a los demás. El Amor no se mendiga, se da y se expande.
  • Ser sincero con nosotros mismos, y de nuestras posibilidades y limitaciones; y sobre todo no autoengañarnos.
  • Tener integridad y ser soberano entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos.
  • Tratar de estar receptivo y percibir, sentir y disfrutar de la sencillez. Ser siempre agradecido de lo que nos rodea.
  • Tener contacto con la naturaleza y conciliar con sus leyes Universales. Vivirla, percibirla, sentirla y cuidarla.
  • Una vez al año, tener la experiencia de acudir a un lugar al que nunca hayamos ido antes. Y sobre todo conectar sin expectativas.
  • Intentar pasar algún rato todos los días solo y en pleno silencio. Realizar ejercicio no competitivo, o yoga y meditación.
  • Desvanecer y rendir al ego desmesurado para que aflore la ecuanimidad, el sosiego y la calma interior.
  • Respetar las cinco fuentes de energía: la respiración lenta y profunda; la alimentación sana, equilibrada y de la temporada; el sueño profundo y reparador; la relajación y el descanso; y crear, fomentar y desplegar pensamientos benevolentes, puros y creativos.
  • Y recuerda…lo importante en la vida no es lo que nos ocurra, ¡sino lo que hacemos y las enseñanzas que obtenemos con lo que nos ocurra! “La actitud, la ecuanimidad, la lucidez y la sabiduría”.

“Que todos los seres sean felices y dichosos”

Luis B. García-Gil Naharro Profesor de Yoga, Yogaterapia y Meditación